lunes, marzo 19, 2007

LA PRUEBA DE LA TUBERCULINA




La fuente del colegio era un trapezoidal mamotreto de hormigón, sin gracia arquitectónica alguna, rematado por un crucifijo de hierro. Por un lateral emergía una canilla de latón deslustrado que se abría con una palometa de mariposa.

Aquellas aguas medicinales dejaban el punzante amargor del cardenillo del bronce agujeteando la pica de la lengua. El higiénico cloro resecaba el cielo del paladar. Aunque no había ni asomo del flúor que dicen que en la civilizada Suecia añadían a sus aguas municipales, para compensar, el plomo en suspensión se asentaba, sorbo a sorbo, en cada célula. Se detectaba también un sutil y salobre regusto a mocos, eso sí, hemos de reconocer que a moco fresco, una nota casi graciosa de puro juvenil. Los catadores más sibaritas podrían incluso percibir por vía retronasal delicados efluvios de orín de gato sobre mata de perejil por encima de un pertinaz fondo de aroma a gallinaza.

Había muchos estilos de amorrarse a aquel pilón, situado tan a ras de suelo que obligaba a los sedientos a agacharse: Los más osados bebían inclinándose como para jugar a ojo de buey, poniendo en grave riesgo, ora sus incisivos víctimas de un pescozón mal intencionado, ora sus posaderas por la amenaza de un empellón aún más perverso. Los más prudentes bebían vergonzantemente acuclillados. Los más discretos utilizaban como cuenco la tierna palma de la mano, convirtiendo en ablución mística el salvaje abrevar de los más bestias.

Pasaban por aquel caño cada día 500 niños y 500 niñas. Aprovechándose de la escasa altura de la fuente, no era raro contemplar a algún chucho rechupeteando aquel grifo y, sospecho que en la intimidad de la noche, también las ratas saciarían su sed. Si descartamos el reino animal no racional (¿no racional? esteeee, no mejor, si descartamos a los bichos) y teniendo en cuenta que cada escolar era acuciado por la falta de líquidos que propiciaba la actividad incesante un promedio de 3 veces por recreo, esto arroja un cálculo de al menos 6000 labios intercambiando sus babas cada día. (Nunca don Arturo nos planteó un problema así)
Don Arturo, no sé muy bien porqué, se dejaba un bigotito, tan ralo, que tenía que afeitarse igual cada mañana.
Don Arturo, no sé muy bien porqué, usaba manga corta hasta por invierno.
Don Arturo, no sé muy bien porqué, lucía orgulloso el verdiazul tatuaje de una gallina desdibujada. Algunos sospechábamos, por esto, que nuestro maestro era en realidad el verdadero propietario del gallinero vecino.
A don Arturo le gustaba mucho el orden. Con voz imperial nos mando:
-- ¡A formar! Por orden decreciente de estaturas.
Ante el general desconcierto tuvo que traducir:
--¡Los más altos delante!¡Coño!
Formamos una marcial cola, para recibir, como si de la primera comunión se tratase, la vacuna de la tuberculina.
Apenas dos pasadas rápidas por el calor tenue de la fascinante llama mágica de un mechero Bunsen bastaban para esterilizar aquella aguja cuya longitud y grosor magnificaba nuestro pánico. Afortunados, los primeros de la fila disfrutaban del picotazo de una aguja todavía recta. Menos dichosos los siguientes que padecieron un banderillazo doloroso. Los últimos fueron castigados, en la suerte de varas, con un cruel puyazo a manos de torpe picador. El practicante descargaba todo el peso de su cuerpo sobre el émbolo de la jeringa tratando de desatorar la obstrucción de aquella cánula embotada. Nadie lloró, pese al tormento, para ahorrarse los lagrimones que una reputación blandengue podría acarrear en los recreos. Como premio a tanta sufriente abnegación y heroísmo recibieron una condecoración cárdena que lucirían orgullosos en sus hombros para el resto de sus días.
Una semana después regresaban los sanitarios para observar la evolución de aquellas ronchas. Formamos de nuevo una larga cola en el patio, pero esta vez, piadosamente, don Arturo quiso ahorrar la tensión de la espera a los más pequeños y, por tanto, potencialmente más frágiles y nos ordenó inversamente, de menor a mayor. Al final de la cola quedó Menéndez el Tiesa, indignado por verse relegado a una posición no acorde con su altura.
Para alinear la hilera, estirábamos el brazo derecho y rozábamos con la punta de los dedos el hombro del alumno precedero. Menéndez el Tiesa, (de cuyo sadismo daremos cuenta más adelante) desplomó su manaza sobre el hombro del maizón Quevedo, reventándole la erupción de la vacuna. Quevedo, al sentir la quemazón, devolvió la jugada a Palacios, y este al siguiente, en un cruel dominó de “tulallevas” . Cuando la broma alcanzó a Puga, el Pulga no encontró un hombro sobre el que desahogarse.
Los enfermeros se mostraron perplejos al inspeccionar nuestros omoplatos y comprobar que todas las ampollas, menos una, estaban reventadas. Nunca antes habían observado una reacción alérgica tan extraña y generalizada.
Fruto de aquellas observaciones y diagnósticos se repartían con generosidad unos pequeños diplomas (los únicos que muchos habrían de recibir en toda su vida académica). Aquellas boletas, que parecían etiquetas de rioja Paternina, lucían una banda diagonal que era azul si se poseían anticuerpos contra la tuberculosis. Si en aquella ceremonia de graduación eras agraciado con una boleta con banda roja, o peor, marrón, eso significaba que habías rechazado la pócima y que, por consiguiente, tendrías que someterte a una reválida de nuevos análisis e incómodos tratamientos.
Aquel año, los enfermeros observaron, atónitos de nuevo, que, sin excepción, todas las boletas que se repartían en el Manuel Rubio eran azules. Sospechando un error devolvieron las muestras al laboratorio.
Aunque ningún analista consiguió descubrir el origen de aquella inmunidad colectiva, durante varios meses el nombre de Ceares resonó en las revistas de medicina de medio mundo (de ese medio mundo que en realidad cuenta, naturalmente)
Los sorprendidos especialistas no acababan de explicarse la infinita variedad de la inquietante fauna microbiana que habitaba aquellas muestras…

domingo, marzo 18, 2007

SEMANA SANTA

( La pasión de Alejandra Azcárate por Maurico Velez)




El cine Goya era una sala X que interrumpía su programación habitual durante la Semana Santa. Como Dios manda.
Títulos como "El fontanero, su mujer y otras cosas de meter", "Sueca bisexual busca semental" o "Estudiantes en celo dan clases de griego a pelo " cedían el paso a "La túnica sagrada" o "Los Diez Mandamientos", si bien pocos notaban que el rostro imperturbable de Rocco Sifredi había sido sustituido en los cartelones de la entrada por el gesto inexpresivo de Victor Mature.

Animal de costumbres, el acomodador clavaba los fotogramas de "Rey de Reyes" en la desvencijada cartelera. Fiel a sus rutinas no olvidaba censurar con tiras de cinta adhesiva negra los pezones de Jesucristo. A continuación fumigaba la sala con un spray entero de ambientador con aroma a incienso con el fin de enmascarar el pestazo a tigre que impregnaba la tapiceria de los pringosos asientos.

La clientela habitual un poco desconcertada, al principio de la película se revolvía incómoda en sus butacas. Pero en seguida recordaban que allí se iba a lo que se iba y conseguían alcanzar el éxtasis con sólo verle los pies a María Magdalena.



Pecadores, os dejo aquí la enésima reposición de Rey de Reyes para que meditéis y reflexionéis hasta mi vuelta de vacaciones.

sábado, marzo 17, 2007

RECICLAJES

Para poder comprender bien esta entrada tendréis que leer antes el último artículo que publicó este insigne académico en El Semanal






Estimado Sr. Pérez Reverte:

Me dirijo a usted en representación del gremio de traperos y apandadores de basurilla.
Entre nuestro colectivo la lectura de su último artículo ha provocado una gran consternación. Nada más lejos de nuestra intención que molestarle y hurgar entre sus intimidades. Muy al contrario, desempeñamos una labor social al rescatar del olvido lo que unos desprecian para entregarlo a quien lo sepa valorar y haga de ello objeto de culto.
Sus perpetuas adoratrices ya estaban dispuestas a cedernos un riñón (y no estamos utilizando una metáfora) por cualquier papel engurruñado que hubiera salido de sus manos.
Pero ahora, con el cambio en sus hábitos de reciclaje la pasión de sus devotas se ha desbordado y con ello nuestro negocio. ¿Qué no habrán de pagar por una entrega frustrada de Alatriste deliciosamente marinada con el pringue de una lata de sardinas de Santoña? ¿Qué estarán dispuestas a dar por unos trocitos de hazañas bélicas balcánicas envasadas dentro de un vasito de yogur de Macedonia? ¿O por una soflama patriótica, una filípica inconclusa e inconexa sobre el declive de nuestro imperio colonial bien engalanada, coronada y condecorada con una piel de plátano y dulcemente aromatizada por una guayaba a medio pudrir?
Quisiéramos, en señal de desagravio por su malestar, compartir con usted nuestros beneficios. Estamos dispuestos a cederle el 50 por ciento de nuestros ingresos a cambio de que matice su última entrega y restaure el buen nombre de nuestra empresa pues hemos notado, a raíz de su publicación, ciertas reticencias entre sus admiradoras más cerriles a la hora de encargarnos pedidos.
Confiamos en que su fino olfato comercial de hombre de éxito sepa valorar esta propuesta y no desdeñar nuestra oferta. Como prueba de generosidad, y en contra de lo que tenemos por costumbre, su 50 por ciento será casi tan grande como el nuestro.

Cordialmente,

Diógenes Carroñero
Consejero Delegado de Gibraltareña de Detritus.

miércoles, marzo 14, 2007

PINOCHA

Foto: Fulvio V


Unas pasadas con el cepillo. Unos cortes con el serrucho. Cuatro golpes con el martillo y mucho, mucho pegamento. Unió las piezas con el destornillador. Definió los rasgos de la cabeza con el formón. Los desbastó con la lija gruesa, los pulió con la lija fina. Pintó aquella cara con una brocha. Perfiló los detalles del rostro con un pincel. Finalmente la vistió con un hermoso traje.
Cuando Geppetto contempló el resultado de su obra, no pudo evitar alzar en brazos a su hija y exclamar emocionado:
“El mundo se va a enterar de lo que son mentiras”.

Geppetto echó la cabezadita de rigor, esa que, desde Dios, todos los creadores echan al terminar su obra. De vez en cuando, miraba de reojo a su juguete acechando el momento en que cobraría vida.
Como toda mujer, se hizo esperar.

Lo primero que hizo, Pinocha, nada más sentirse viva, fue buscar un espejo.
-¡Pero tú te crees que hay derecho a ponerle a una, una nariz como ésta!
Pinocha se despojó del traje.
-Cielos, si crees que las mujeres realmente somos así por dentro, no me extraña que no hayas tenido hijos. Venga, mostachón, dame dinero para un buen ebanista que me arregle este desaguisado.
Perplejo, Geppetto extrajo del bolsillo uno de esos monederos de tacón propios de personas no acostumbradas al dispendio, de esas que no han dado una propina en su vida.
-Deja la calderilla, abuelo. Te llevo prestada la Visa. Y a ver si barremos un poco, que con tanto serrín , vamos a morirnos todos del asma.
La muñequita se alejó del taller bamboleando ostensiblemente las caderas.
-Creo que tendré que mejorar esa articulación- pensó el viejo, acariciando el lápiz que adornaba su oreja.

Abatido, se desplomó de rodillas ante una imagen que había tallado para una parroquia del Piamonte y que le había sido devuelta pues, el párroco, un clérigo ultramontano y preconciliar, la había rechazado por considerarla excesivamente “realista”.

Rezó fervorosamente:
Joselito, Joselito,
tú eres padre como yo,
por eso te quiero tanto
y te doy mi corazón.
Geppetto esperó en vano la respuesta del santo. Harto de su silencio recurrió a la amenaza.
-Mira Pepe, no me torees que para eso somos del mismo gremio, así que, o me dices que puedo hacer con la niña o yo te hago lo que a san Cucufato.
San José se rascó la poblada cornamenta antes de responder.
-Efectivamente, yo como tú pertenezco al reino de los mansos, de los yermos, de los condenados a no tener un hijo propio y mantener un cuervo adoptado que nos sacará los ojos. Alguien nos metió un huevo de cuco en el nido. Yo , a mi hijo, quise enseñarle el oficio, y el desagradecido estaba empeñado en que los clavos le daban mal rollo. Mira Geppetto, aquí que cada palo aguante su vela, que yo ya tengo bastante con lo mío. Que soy el hazmerreír de todo el santoral. Menudo papelón me ha tocado: cornudo por la gracia de Dios.
Geppetto al no encontrar respuesta en los santos, recurrió a un remedio para sus aflicciones mucho más clásico: destapó el tarro de la cola y empezó a esnifar sus vapores.
Pinocha regresó enfurecida.
-No pasa la Visa, que mierda de tarjeta es ésta.

Decidió acabar con aquella pesadilla de una vez por todas. Alzó el martillo y, con toda la fuerza de su brazo, descargó un mazazo… sobre sus propios dedos. Sólo de esa forma podría evitar la tentación de que aquellas manos volvieran a construir de nuevo otro puto muñeco.


lunes, marzo 12, 2007

100 ENTRADAS

la foto es de Brunoat

Si no me engaña el contador de la bitácora ya van 100 entradas. Parece que fue ayer.

Desde aquí quisiera daros las gracias a todos por seguir aguantándome.


Gracias al poder omnisciente del Sitemeter os puedo revelar como habéis encontrado muchos de vosotros esta humilde página.

La mayoría (lo que me sorprende y avergüenza a la vez) andábais buscando en Google "me saco un moco poco a poco" es la búsqueda más repetida entre los que accedisteis. Esto dice mucho de la categoría y el talante de este blog.


Pero, para que engañarnos casi todos llegastéis por error, a la caza de lo de siempre, ("sezo osexo", "polvos cosmicos","voleibol de estrellas de la tv en tanga", "linimento chino para la erección","bolas rojas en las gónadas del hombre", "bajón tras el orgasmo","nalgadas entre dos mujeres" y un larguísimo etcétera ). Sin embargo hubo quien fue mucho más allá y le hizo una pregunta muy concisa al buscador: "solamente fotos de putas con piratas y zuecos en los pies" (soy la segunda opcion en Google). Espero que este internauta haya encontrado aquí todo lo que venía a buscar.

También estaba quien necesitaba respuestas para sus problemas cotidianos :

"Como calcular el peso descentrado de una chapa", preocupados por la "reanimacion de los peces acuario","¿como poner el pelo del samoyedo mas blanco?" o los "inconvenientes de la formica", o querían saber "donde poner tapas a las botas camperas", o precisaban instrucciones para "introducir pastilla en la cisterna del water".


Pero no todo iban a ser marranadas, algunos tenéis una sensibilidad lírica que os impulsa a rastrear detrás de: "poemas deseando mal","poesias de un mal amigo","pistas infancia perdida","textos para enternecer mamás" y "dibujos de animalitos tiernos para regalar". Claro que algunos erre que erre demandan "poesias de follar".


Aunque aún no me explico como pude escribir algo sobre la "zatendeschia " (según Google sólo cuatro personas hemos perdido el tiempo hablando de este tipo de cala en todo el mundo mundial) me explico todavía menos porque alguien desde Eslovaquia vino a recalar aquí en pos de la dichosa flor.


Algunos precisaban solución a una urgencia como el que quería saber "como hipnotizar a un niño en 10 segundos" o "cuanto tarda en aparecer un chupetón"


Y así me podría pasar toda la noche. Pero lo que a mí realmente me interesa saber es: cuando tú llegaste hasta aquí, ¿qué esperabas encontrarte?










sábado, marzo 10, 2007

ESPÍRITUS DELICADOS


Soy una persona tan, tan, tánnnn sensible
que deberías compadecerte de mí
por lo mucho que sufro
con tu desgracia.

jueves, marzo 08, 2007

ESTRAPERLO

Aproveché que te levantaste
hoy, tú primero
para saltar las aduanas de este lecho
e invadir tu vedado territorio
y allí apurar, furtivo,
los rescoldos del calor
que en el colchón dejó tu cuerpo,
el rastro de tu olor entre las sábanas
y el hueco de tu sueño en nuestra almohada.




La foto es de la lúcida Jayjuice

miércoles, marzo 07, 2007

LOVE STORY

Algunos os preguntaréis como acabó lo del striptease de Mandarina.


















Anda,
pídeme que viole
las leyes que te encarnan
que no quede intacto
ni un poro en la batalla,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.




Las fotos son de AL3X , ALFANHUI , WELL PAINTED PASION Y TEO SALAMANCA, la letra de Aute naturalmente.


domingo, marzo 04, 2007

ACUARIOS


Woman in Glass
Originally uploaded by J.H.C..





Siempre se enamoraba de las chicas tras los cristales.
Esa maniquí del escaparate que lo miraba con intención,
o la taquillera del cine que le pasaba la entrada con un temblor imperceptible de los dedos,
la muchacha que le lanzaba besos de despedida desde la ventana del autobús,
también aquella locutora del Telediario que recitaba las noticias devorándolo con los ojos,
incluso la cajera del banco que le denegaba el descubierto con una sonrisa cómplice.
Y aquella chica del peep-show que seguía soñando con él cuando se bajaba la puñetera persiana…


Woman in Glass es fruto del talento de J.H.C. clica sobre la foto si quieres admirar otras obras suyas.