sábado, diciembre 31, 2011

CHAMPANADAS


¡DOCE! ¡ONCE! ¡DIEZ! ¡NUEVE! ...
Pusimos la nave en marcha atrás a la velocidad de la luz en un vano intento por retroceder en el tiempo y así poder enmendar todo lo malo que habíamos hecho en el último año.
¡TRES! ¡DOS! ¡UNO!
Cuando acabó la cuenta atrás y sonaron los cuartos empezamos a sentir una insoportable nostalgia del futuro.




¿Hartos de no saber que canal ver después de las uvas?
 SPAINFUSION, está claro.

miércoles, diciembre 28, 2011

LA CAZA DEL ARMIÑO

Empecemos con una introducción pedante.  La anagnórisis de la tragedia griega suele desvelarse en la peripeteia (giro de la fortuna): en un momento crucial, todo se le revela y hace claro al protagonista, con efectos casi siempre demoledores. Como dice la Choni, es cuando el tío se entera de tó y descubre que la ha cagao.
En un punto de nuestras vidas algo, un hecho, un secreto descubierto, un diagnóstico atroz, nos descubre de golpe, con brutalidad, cual va a ser nuestro destino y todo nuestro mundo anterior salta por los aires. Nada volverá a ser como antes.

Contaba Sir Lawrence Olivier que tenía un método para interpretar el horror de Edipo al descubrir la verdad, recurría al grito desesperado de un animalillo cuando descubre que va a morir irreversiblemente. Pero como la cosa va de griegos, mejor os lo cuento en forma de fábula.




Para cazar un armiño es suficiente
un poco de sal y un corazón de piedra.

En el día más frío, del más frío invierno,
se vierte la sal sobre el más frío hielo.
y se vuelve uno a casa dejando la trampa.
El armiño se acerca, saltando curioso,
Olfatea el señuelo, sin sospechar nada
Lame que te lame, el ciego goloso
deja poco a poco su lengua pegada.

Cuando vorazmente termina el banquete
y retira su boca de la nieve helada
en ese momento el peligro advierte:
¡su lengua en el hielo se queda atrapada!
Es en este instante en que el horror le invade
en el que es consciente de su muerte cierta.
Aúlla y es su aullido la nota más triste
y la más aguda que jamás se oyera.

Intenta a mordiscos desprender la presa,
nervioso  se agita como  llama blanca
que tiembla asustada del aire glacial,
sangra por la boca y su aliento al final
ondea una bandera de fatal derrota;
su esfuerzo es en vano, la dama se acerca
con su paso lento, con sus huellas negras.


Blanco fue el veneno,
blanca fue la víctima,
blanca fue la tumba
y blanco era el viento
de muerte en la tundra.

lunes, diciembre 26, 2011

DIARIOS ESTELARES: ALERTA SANITARIA

 En la búsqueda de imágenes para esta entrada he visto imágenes que ningún hombre debería ver jamás

Hace unos días me extrañó que Sozzap permaneciera demasiado tiempo encerrado en el cuarto de baño. No es que sea raro que esté mucho rato en el cuarto de baño, en realidad es su habitación preferida, lo que me extrañó fue el silencio, ni tormentas intestinales más sonoras que un choque de galaxias, ni los jadeos, alaridos, aullidos acompañados de ritmos de zambomba que acostumbra. Nada. Ni un ruido.
Intrigado, de puntillas, entreabrí la puerta. Una de sus manos hurgaba en su entrepierna. Hasta ahí todo normal. Pero la otra, se alzaba empuñando un bisturí dispuesta a descargar un tajo funesto. Recordaba a Abraham a punto de apiolar a Isaac.
¡Detenteenteenteente! (Hasta en el espacio los wáteres tienen esa acústica tan especial) -le grité.
Él se dió la vuelta, avergonzado, con los ojos llorosos, enrojecidos. Su pene no estaba también enrojecido como el culo de un mandril que es su color natural, recordaba más bien la bandera arcoiris del partido Gay.
Por toda explicación me tendió un recorte de periódico. Lo cogí por una esquina con la punta de mis dedos que uno no es que sea muy escrupuloso pero el diario no era lo único que habían tocado las manos que me lo entregaban.
La noticia contaba que un laboratorio francés estaba retirando todas las prótesis mamarias porque podrían tener contraindicaciones.
Entre sollozos me contó que los de mama no eran los únicos implantes que comercializaban los franchutes, mientras se la miraba compungido. Me dijo que el laboratorio había recomendado retirar los implantes y que como la clínica más próxima es del Insalud Catalán y lo han rechazado por no ser residente, como se ha enterado de que la nueva ministra de Sanidad es Ana Mato* y no se fía, como conmigo no se puede contar para nada porque me desmayo como una damisela en cuanto veo una gotita de sangre, ha decidido operarse a si mismo y retirarse la silicona a la brava.
Le pregunté que por qué se había operado y me replicó que adónde iba con sólo 30 centímetros, que estaba muy acomplejado. Había recurrido antes a un herborista de Singapur que le recomendó unas friegas de ortigas, eficaces pero dolorosísimas, a un biólogo loco que quería implantarle unos genes que son los responsables de que los dientes de los conejos no paren de crecer pero tuvo miedo de que el experimento se le escapase de las manos. También se había comprado unos extensores en la Teletienda, que para lo que quería no servían pero que se mostraron eficacísimos para acabar con los ratones de la bodega.
Logré disuadirlo de lo del bisturí y le aconsejé que mandará un correo a la clínica donde se lo implantaron para que le buscaran una solución.
Al cabo de un rato volvió eufórico con un e-mail de instrucciones en la mano.
-En previsión de un posible rechazo del implante me habían instalado una válvula de seguridad. Es muy sencillo yo sólo tengo que desenroscar la válvula en la punta y luego tú...
-¿Yo qué? -repliqué mosqueado.
-Tú sólo tienes que succionar.




*Mato es un nombre excelente para Ministra de Defensa pero pésimo para Ministra de Sanidad.

domingo, diciembre 18, 2011

LA MADRE NATURALEZA VS LA NATURALEZA DE MI MADRE


Mi madre está formada por neutrinos*. Jamás se hace notar.
Ese saber estar y no estar al mismo tiempo.
Ese pasar de largo por las cosas.Sin dejar huella.
Ese no notar nunca su presencia.
Esa sensación de transparencia ante sus ojos,
que te desnudan, que todo saben y nada cuentan.
Mi padre te amenazaba con la zapatilla. Ella te atravesaba con la mirada.
Ese saber medir el tiempo y las distancias.
Ese saber disfrutar nuestro ruido en su silencio.
Ese saber esperar a que las cosas caigan por su propio peso.
Casi ni fue a la escuela pero con sólo cuatro reglas
le podría enseñar Física Cuántica a más de un experto.



Mama, creo que se va a notar un pelín el photoshop


* "Ya está este pesao otra vez con los neutrinos"  -dirán unos.
"Ya está este plasta otra vez con su familia" -protestarán otros.
"Ya está este tontolhaba otra vez poniéndonos en evidencia" -dirán mis familiares.

Nota de Prensa: Puedo afirmar que la noticia de que mi familia se ha encadenado ante los juzgados reclamando la despenalización del fratricidio no es más que un burdo rumor malintencionado.

sábado, diciembre 10, 2011

DIARIOS ESTELARES

DE MARTE A VENUS. CORRIMIENTO AL ROJO POR EL EFECTO DOPPLER

 


No sabría cómo explicároslo. Son esos fenómenos incomprensibles que pasan a veces por culpa de ir a tanta velocidad que infringes todas las leyes de la naturaleza, de la relatividad, de la gravedad y de tráfico.  No sé si fue por atravesar  un campo magnético, o por una radiación con rayos gamma, o por culpa de alguna porquería transgénica que le echen a los Phoskitos de la merienda. El caso es que a Sozzap y a mí nos ha llegado la menstruación. De Sozzap podría habérmelo esperado pero  creí  que a mí nunca me iba a pasar algo así.
Como es normal, después de tanto tiempo de convivencia nos ha venido a los dos a la vez. Y la situación se está poniendo un poquito tensa. No sólo es esa especie de dolor que parece que te los estuvieran retorciendo como a una sábana en una lavandería china,  además se nos han hinchado los pechos y al empitonarse los pezones  nos rozan con la chaquetilla de la escafandra,  los tenemos en carne viva,  irritados. Me los he tenido que untar con vaselina porque no aguantaba más el escozor. Sozzap  considera que la vaselina la necesita él para otras cosas y que para los picores nada mejor que la saliva. Me he negado en rotundo y me lo he tenido que quitar de encima cuando se reclinaba hacia mi pecho recitando con su lengua ponzoñosa: “Zana, zana, culito de rana, si no zanaz hoy zanaráz mañana”.
Estos arrebatos de apasionamiento nos vienen de vez en cuando porque los pezones no son lo único que tenemos sensible. Combinamos un  cóctel de hormonas tan explosivo que lo mismo nos enamoramos de  Tom Cruise preparando un blodimeri  que podemos desintegrar a un vulcaniano, al grito de Towanda,  por no cedernos el paso en un cruce.  Estamos peleando todo el día y  como se nos han agotado  las existencias de helado para ver las películas de Meg Ryan hemos tenido que comernos a cucharadas  a un inspector de sanidad que se quedó atrapado hace años  en la nevera,
En nuestro interior se libra una batalla entre los estrógenos y la testosterona, una batalla más sucia que la de dos chicas en el barro de una discoteca poligonera; es un sinvivir que  nos está destrozando por dentro. Para distraernos un poco nos hemos ido a comprar zapatos y hemos dejado la Visa Titanio que parece un puñado de BlandiBlup.
No nos atrevimos con los tampones. Estuvimos perplejos   mucho tiempo mirándolos de cerca, los sujetábamos por ese hilillo tan misterioso  delante de nuestros ojos, y estuvimos a punto de autohipnotizarnos con ese péndulo de algodón, sin tener muy claro cómo utilizar un mecanismo  tan complejo. Por un momento pensé en la vaselina, pero Sozzap ya la había guardado en la caja fuerte y se había tragado la llave. Al final nos decantamos por unas compresas con alas.
Después de comprobar lo falsa que es la publicidad porque con los Tampax ni pudimos montar a caballo, ni jugar al billar, ni tan siquiera al squash no nos creemos nada de lo que ponen en  los anuncios. No nos fiábamos de que no traspasara y nos  hemos puesto tres compresas  a la vez por si acaso. El pantalón nos hace un paquete que parecemos los macarras de la Naranja Mecánica y caminamos como John Wayne con un ataque de lombrices pero así nos sentimos más seguras.
Le hemos consultado al ordenador de a bordo y nos ha confirmado el peor de nuestros temores. Estos síntomas se van a repetir cada mes. Cruzamos una mirada de espanto, el horror se reflejaba en nuestros rostros  y se multiplicaba en el mío al ver a Sozzap más desfigurado y feo que nunca.  Había que arreglar este desbarajuste porque no podíamos aguantar milenio tras milenio con este tomate. Es un periodo demasiado largo.
Tras mucho cavilar he encontrado la solución, pero ahora dudo entre cruzar marcha atrás por un agujero de gusano y así retroceder hasta la infancia o saltar al hiperespacio y que nos llegue la menopausia, pero algo hay que hacer porque esto no hay dios que lo aguante. Lo que me va a costar mucho trabajo va a ser explicárselo luego todo a Sozzap,  tranquilizarlo cuando vea que el mes que viene no le baja y convencerlo para que deje de acunar a MI osito de peluche.


Sólo nos curamos cuando nos cruzamos con estas chicas que llegaron a la Tierra en un Sputnik allá por el 68 dispuestas a revolucionar un mundo gris.

¡TODO EL MUNDO A BAILAR SAMBA CON LAS TANGA GIRLS!

jueves, diciembre 08, 2011

ADESTE INFIDELES- ENTREGA FINAL

LAS CUATRO ANGELITAS

Este Ángel cayó.
Estos dos también cayeron (a la vez)
y éste es el preferido de Sozzap para jugar en la piscina de bolas
Aunque a mí me puede parecer la peor de mis pesadillas y no podría pegar ojo con cuatro angelitos custodios así, la nuestra será una Iglesia tolerante (no como otrasss) y habrá  sitio para todos los gustos
y todos los presupuestos

martes, diciembre 06, 2011

ADESTE INFIDELES. VENITE, VENITE

( La pasión de Alejandra Azcárate por Mauricio Vélez)

Me pasé el sábado escuchando a Javier Krahe hasta las 6 de la madrugada. Cuando me dormí soñé que Karol Wojtila me estrechaba la mano. Es lo malo de invocar al diablo; que al final se te aparece.

Cuando desperté pensé que nada hay mejor para irse a la cama que un Jesusito de mi vida (y si es una Jesusita, mejor que mejor) Pero, para mi sorpresa, Jesusito de mi vida® es un dominio y una marca registrada. Gentes de poca fe, si dudáis poned el dedo en esta llaga. ¡Descreídos!, los dominios del señor son inabarcables y la fe mueve montañas. De dinero.

Cada noche, cuando te arrodilles frente a tu cama, mira bien lo que tienes detrás no vaya a estar un representante de la SGAE que te ponga mirandopalaMeca. (Si te arrodillas para rezar; si no, será mejor que mires bien lo que tienes delante y tengas cuidado con los dientes).

Si andáis cortos de ideas sobre que regalar(me)* estas Navidades ya sabéis. Por si acaso me falláis voy a buscar cuatro Angelitas que guarden las esquinitas de mi cama. De esas que se quejan de que soy un cielo pero que al final termino siempre dormido antes de que ellas alcancen el éxtasis.



*   "me" en este caso parece un dativo de interés de lo más interesado.


*            *         *
He visto la luz. Este blog no puede permanecer por más tiempo a espaldas de los mercados. He decidido convertirlo en un lugar de peregrinación, en un nuevo Lourdes, en un Las Vegas de la mortificación y la penitencia. Fundaré la Congregación de mis Perpetuas Adoratrices y venderé bulas de indulgencia plena a todos los pecadores que paséis por este templo.
Por solo 5 euros te enseñaremos a rezar como rezan los ricos.


Optimiza tu tiempo.
Por sólo 10 Euros un franciscano prejubilado rezará por ti.



Y por 100 Euros aquí baila hasta Jesucristo.



Vale. Que los tres son más viejos que Carracuca pero más vieja es la Biblia y aún se sigue vendiendo.

sábado, diciembre 03, 2011

DIARIOS ESTELARES: CENA DE EMPRESA EN EL COSMÓDROMO DE BAIKONUR

Solsticio de invierno. Como cada año por estas fechas los astronautas nos reunimos para celebrar la tradicional cena de hermandad. Al terminar la Guerra Fría decidimos que la sede de la fiesta alternaría entre Cabo Cañaveral y Baikonur. Las reuniones en Cabo Cañaveral son sosas como una asamblea de mormones nonagenarios. Creemos que es porque aunque dicen que nos sirven cerveza americana en realidad se trata de Seven Up con colorante. Y ya no te dejan fumar puros ni en la sala de control.
Las reuniones en el cosmódromo de Kazajistán son otra cosa, algo así como una pesadilla recurrente.
La mesa presidencial la ocupan Armstrong, Collins y Aldrin. Collins se mantiene distante de sus compañeros, frustrado y celoso  murmura por lo bajini que los otros dos siempre le hacen el vacío. Armstrong eufórico coge una cucharilla y golpea la base de una copa para colocarnos el mismo discurso de todos los años. "Este es un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad". Es un pesado. Luego, al llegar a los postres, se empeña en clavar la bandera en el mantel y recorrer mesa por mesa dejando la huella de su botaza impresa en la canela del arroz con leche. Un plasta, el tío, pero en mitad de la fiesta han irrumpido unos inspectores de la Unión Ciclista Internacional un poco despistados, le han preguntado si era Armstrong y luego le han hecho un analisis de orina mientras le palpaban los testículos con morbosidad. Dio positivo, claro.

La veterana Valentina Tereskhova  nos premia siempre con un striptease. Se contonea muy sexy y neumática con la escafandra de látex y la cosa promete. Mientras mantiene la escafandra puesta todo va bien. Pero en cuanto se despoja de ella las tetas se le caen hasta las rodillas. Pese a ello todos los años un astronauta italiano se la cepilla en el guardarropa, porque los italianos, con su expresidente a la cabeza, para tirarse a alguien nunca le han pedido la partida de nacimiento. La perrita Laika ladra desesperada mientras otro italiano la sodomiza, porque tampoco los azzurri son muy exigentes con el ADN ni le piden el mapa genético a nadie. Esta mentalidad tan abierta y esa compenetración con el reino animal les viene de antiguo pues la han mamado de los pechos de la loba capitolina.


A Sozzap le gustan otro tipo de lobas. Como vio que en el salón de al lado estaban celebrando su reunión navideña las chicas de Victoria's Secret se coló en su fiesta por ver si encontraba también unos pechos que llevarse a la boca. En seguida trabó amistad con esta otra Luperca, una italiana que lo único feo que tenía era el nombre y que le invitó a compartir dos canapés. Uno de caviar y otro de muelles. 


A medida que los chupitos de vodka de lentejas, la bebida típica de Kazajistán, les van haciendo efecto, los cosmonautas rusos entonan canciones folklóricas en grupo y marcan el ritmo con puñetazos sobre la mesa, cada vez con más fuerza; la vajilla salta por los aires con cada golpe, cada vez más alto. Rien a carcajadas cuando consiguen poner en órbita una botella de anís del mono. Así ha sido siempre el sistema soviético de lanzamiento de satélites, un poquito rústico pero muy eficaz.
No hemos logrado convencer al astronauta escocés de que utilice una escafandra reglamentaria. Dice que los pantalones le oprimen y sigue usando la falda a cuadros hasta en las misiones extravehiculares. El pobre se está quedando impotente no porque tenga los cojones más irradiados que un columpio de Chernobil sino porque el viento solar se le cuela por la raja de la falda y eso es mucha rasca, siempre le cuelgan estalactitas del escroto. Nos las enseña y huimos aterrorizados. Amargado, el escocés , solo, con hielo, se da friegas de whisky por dentro y por fuera a ver si aquello se descongela, se hincha el fuelle, el roncón se levanta y la gaita vuelve a sonar.
Los chimpancés astronautas juegan al ajedrez en una esquina, ajenos a la fiesta, avergonzados del comportamiento de los humanos. Nos miran de reojo con rencor y desprecio. Siempre se están cuchicheando cosas al oído con aire conspirador, como si estuvieran tramando algo.
Cuando la fiesta declina me escapo a hurtadillas para evitar despedirme de los cosmonautas rusos y su exaltación de la amistad, no es porque te besuqueen ni porque me enternezcan sus lágrimas, es que sus manotazos en la espalda son temibles.
Sozzap se despidió, a gritos y desde lejos, de la italiana que se asomaba a un balcón:
-¡A lo que te salga le pones Rómulo!
- Y a quello che ti salga  a te ¡penicillina! -contestaba la italiana mientras se recomponía la lencería de su marca, se calzaba un stiletto  y le lanzaba el otro. Falló por poco, el tacón pasó como una flecha,  rozándole la cabeza. Luperca nos decía adiós con un solo dedo de su mano que es una manera muy romana de despedirse.
Nada más arrancar la nave nos paró la Benemérita de Kazajistán en un control. El picoleto kazajistaní se puso de muy mala hostia al ver que el escocés, que es el que más y mejor sopla, pretendía beberle el alcoholímetro, pero acabó de perder la paciencia cuando Gagarin, que con la edad anda flojo de la próstata, se le meó en el tricornio. Nos han inmovilizado la astronave con un cepo. Tendremos que volver a casa en camello. Es un poco jorobado, feo y te deja el culo hecho polvo pero no veáis como besa con esos morritos que me pone el muy ladrón.

miércoles, noviembre 30, 2011

MUNDO EDITORIAL I

Tengo que hacerles una revelación: "Los pilares de la Tierra" lo he escrito yo
He ido en varias ocasiones a la editorial para convencerles de que Ken Follet es un impostor.
Hasta ahora el único que me da la razón es un señor de uniforme que me acompaña muy amable hasta la puerta de salida. Por algo se empieza.



Letterpress from Naomie Ross on Vimeo.
Dejad correr el vídeo, que tarda en cargar, para verlo de un tirón.
Es una maravilla.

lunes, noviembre 28, 2011

PAELLA PARA UNO

A mi hermano Carlos, que dice que a veces lee el blog. Él dice que sabe leer, que nadie le abra los ojos a la evidencia, por favor.










Ayer cociné. Paella de alcachofas para uno. ¡Qué triste!
Podéis creerme o no pero es lo mejor que he comido nunca. Corrían las lágrimas por mis mejillas de lo buena que estaba. Me la comí yo solo y no os dejé ni un grano, no compartí mi creación con nadie. Fue como si Leonardo hubiera quemado la Gioconda nada más terminarla sin que otros ojos pudieran gozar de esa perfección que acababa de crear. Tanto arte en el plato, todo mio y todo para mí.

Con el sopor de la digestión me puse nostálgico. Echo de menos la promiscuidad. --¡Vaya cosa, como todos! --replicaréis. No hablo de esa promiscuidad. Me explicaré mejor:
Los que procedemos de familia numerosa añoramos aquellas  peleas a codazos en la mesa, reclamando un espacio como los lechones reclaman el pezón de su madre, o los nacionalistas las competencias territoriales; a veces a gruñidos, a veces a mordiscos. Las puntas del tenedor amenazaban al que había osado atrapar la última croqueta y la cosa  habría terminado en esgrima sin floretes trucados si mi madre no hubiera parado el lance a golpe de colleja. A veces pienso que el hule era muy práctico por si había derramamientos de sangre.
Echo de menos aquellas vajillas de Duralex blindadas, nada que ver con los platos del Ikea de ahora que andan desportillados de sólo mirarlos. La translúcida Duralex blanca, con los años, se iba volviendo opaca de tantos fregaos bajo el chorro del fregadero como si fuera un cristalino enfermo de cataratas. Desde la alacena la miraba ufana y desdeñosa la Duralex ámbar, la de los domingos, la que transformaba la simple Casera en una bebida exótica, tan  sofisticada como nosotros. La Duralex verde... ¡ésa era la que tenía la tu madre que fue una ordinaria toda su vida!

Los domingos tocaba  paella, claro, y mi padre siempre repetía que estaba mala porque se le llenaba la boca de granos. Domingo tras domingo. Año tras año. Como si cada vez fuera la primera que contaba el chiste malo."The sense of humor" de los Pazzos: original, fresco, superingenioso y ocurrente. ¿entendéis mejor ahora de que lodos vienen estos barros?
Eramos ocho, pero teníamos más hambre que los doce apóstoles después de la Cuaresma cuando vieron que Jesús se presentaba sólo con un pan para la cena. --Esta va a ser la última --amenazó Judas. 
Y después del arroz, los ocho, que pesábamos ya como doce, nos tumbábamos todos en el tresillo para ver en la tele a Maguila Gorila. ¿La palabra tresillo tiene algo que ver con tres? En mi casa el tresillo era un mueble que se cambiaba muy a menudo, vete tú a saber porqué.
A veces el marisco de la paella nos jugaba una mala pasada. Mi madre había examinado con mucha atención la gamba (femenina  y singular, femenina mi madre y singular el crustáceo). Aquellas patitas negras y aquellos ojos saltones de puro irritados por el ácido bórico que suplicaban clemencia la hicieron dudar un poco pero al final la sacrificó sin piedad en la paellera donde enrojeció como un guiri en Benidorm (como comprobáis, el sofisticado humor de los Pazzos ataca de nuevo). Total que aquella gamba, saboreada en régimen de multipropiedad, nos causaba estragos intestinales la muy puta y rencorosa. Ante el único baño se formaba una cola que luego inspiró a un publicista de la Once que vino un día de visita por casa. A diferencia de la hora del desayuno en que mientras uno se duchaba, otro se lavaba los dientes, aquel meaba, mi madre ponía la lavadora, mi padre se afeitaba, otro se peinaba, mi hermana nos despeinaba a todos con el secador, en esos momentos de desahogo intestinal respetábamos escrupulosamente la intimidad de cada cual. La respetábamos aporreando la puerta con la desesperación de un Pedro Picapiedra con retortijones. Al grito de "espabila Favila, que viene el oso" (Pazzos's humor again) tratábamos de conminar al asediado extreñido a descorrer el cerrojo y abandonar el castillo.  En la puerta del baño quedó un agujero para siempre que hizo mi desesperado hermano sirviéndose de sus botas Gorila como ariete. En la era pre-Airwick tomar la plaza así como así, con el asiento aún caliente, la cisterna zumbando y goteando sobre tu cabeza, y el papel higiénico todavía dando vueltas en el portarrollos  era toda una temeridad; los héroes de la central de Fukujima unos cagaos al lado nuestro. Pero la necesidad aprieta. Yel papel del Elefante rasca. Son dos de esas verdades que te va enseñando la vida. Tus primeras dudas existenciales las tenías cuando tratabas de escoger entre la cara satinada que resbalaba y la otra que te desollaba vivo. Mirabas con desolación aquellas 400 hojas envueltas en papel de celofán, cogías aquel rollo como Hamlet la calavera y declamabas: "No pienso, y también existo, ergo a la porra Descartes " (The philosophy of the Pazzos is not bad either).

Pero bueno, con tanta metafísica me he perdido, ¿de qué iba este post? ¿qué era lo que echaba de menos?

miércoles, noviembre 23, 2011

DIARIOS ESTELARES: EXPLOSIÓN DE BURBUJA DEMOGRÁFICA EN DUBLINIA.

Cuando leí el manifiesto de carga me froté la barbilla con preocupación. Nuestra nueva misión era más peligrosa que aquella vez que cargamos nitroglicerina caducada a través de las turbulencias de una supernova y esta singladura iba a requerir más delicadeza que cuando realizamos un transporte de cactus a bordo de un Zeppelin.

El cinturón de asteroides del Eire fue repoblado por emigrantes de la vieja Irlanda. Ningún sacerdote los acompañó en aquel éxodo porque, a comienzos del II Milenio, sufrieron una terrible persecución religiosa por un quítame allá esas pajas: total por unas inocentes fellatios, unas manu stuprare  y otras prácticas piadosas con menores que realizaban durante sus ejercicios espirituales. Pese a la ausencia de los líderes de su Iglesia, los habitantes de la nueva colonia preservaron su endémico rechazo al látex profiláctico lo que les condujo a una superpoblación incontrolable.

El gobierno dubliniano, presionado por la Autoridad Imperial,  decidió aplicar un recorte demográfico.  El   chambelán de Economía, el honorable Jonathan Swift XVI en su célebre edicto “A modest proposal” encontró una solución sencilla y práctica. De aquellas criaturas se podría obtener un excelente foie gras que tendría muy buena salida en los mercados orientales del Imperio que se pirraban por las delicatessen.

La organización clandestina  “Save the pibes” nos había contratado para eludir las draconianas medidas de ajuste y alejar de su destino a una piara  un grupo de chiquillos. Además de peligrosa, la mercancía era ilegal, contrabando puro, tráfico de menores. La ley sería muy dura con el que cruzase la frontera con todo aquel alijo de paté en potencia. Apagamos  el propulsor y nuestras luces de posición, dejamos que la inercia nos arrastrase a una bahía de atraque solitaria y abandonada. También sin luces, se nos aproximó una nave nodriza de la ONG que se situó a nuestra vera.  Ayudada por un brazo mecánico acopló su módulo de carga Ulises I en la bodega de nuestra nave y se largó cagandoleches.




Aparte de ser de un color verde moco, sus orejas puntiagudas y tener cada uno 6 brazos, aquellos chavales eran iguales que el resto de los niños: una panda de cabrones. Sus manos acababan en una especie de garras, por su aspecto parecían las uñas de un terrible felino, pero tenían la consistencia de los pelos de una marta cibelina. Cuando te acariciaban con aquellos dedos sentías unas cosquillas insufribles, te entraba una risa irreprimible y acababas  empapando los pañales de incontinencia.
Salieron en tropel por la escotilla de la bodega. Sus seis brazos resultaron muy aptos para tocar todo lo que no se puede tocar en un ingenio espacial, sintieron una atracción irresistible por el freno de emergencia, la ventanilla de evacuación y su martillito tan tentador, el botón de eyección...  A través de la escotilla observé horrorizado como uno practicaba esquí acuático en el exterior de la nave sujeto a una de las mangueras de incendios. Lo metí para adentro  tirándole de la oreja y entonces comprendí por qué las tenían tan puntiagudas. Nuestro escudo térmico había impedido que se chamuscase en exceso.
Los que quedaban dentro se dedicaron a vaciar los extintores para formar una piscina de espuma.  Dentro de aquel mar de babas las puntas de sus orejas asomaban en la superficie, tan amenazantes como las aletas de un cardumen de tiburones a la hora de la merienda. Recordé algo:
--¿Tenéis hambre?
--¡Síííííí! –gritaron, con la unanimidad propia del referéndum de una dictadura.
Encargamos 180 pizzas cuatro solsticios. El pedido nos lo sirvió Nguyen, el motorista vietnamita que tienen en plantilla los de Cosmopizza para los envíos  especiales.





Al acabar la pizza un silencio sobrecogedor invadió la nave y todos los niños desaparecieron. Pensé que con la merienda les habría entrado el sueño y   al ver la cabecita de uno tumbado me tranquilicé. Me duró poco. ¡¡¡Habían empezado a jugar a los médicos!!! Llegué justo a tiempo para impedir que, a uno que habían amarrado a la camilla, le extirparan el páncreas. Volví a meterle toda aquella viscosidad dentro y cerré la incisión con la grapadora. El apéndice de aquel mocoso desapareció flotando y nunca más volvimos a verlo.
Destaparon el polvo de plutonio radioactivo que utilizamos para avivar la  estufa de carbón en el invierno. Pensaron que eran polvos de pica-pica y jugaron a metérselos unos a otros por la espalda.  Al más gordito, se los metieron por la boca porque algunos lo acusaban de haberlos dejado sin pizza. Al anochecer la bodega se pobló de pequeños dublinianos fosforescentes  que revoloteaban zumbando como luciérnagas hiperactivas. El gordito parecía un gusiluz y todos los demás le observaban el abdomen y le pulsaban el ombligo por ver si se apagaba.
A Sozzap lo adoptaron por mascota. Cuando se durmió, le metieron gusanitos en la nariz para ver si dejaba de roncar. Poco a poco fueron cayendo fritos y se durmieron abrazados a él.  Sozzap, por no conocer no conoce lo que es un tabú y es el ser más pervertido de la galaxia, pero jamás abusó de una ameba antes de que alcanzara la mayoría de edad. Porque hasta él, que es la materia gris más gris y estúpida del Universo es capaz de comprender  que con los niños sólo se disfruta jugando como se juega con los cachorros. Y ese juego es el más divertido y tierno al que puede jugar un adulto.
Con todos dormidos y una vez la casa sosegada retomé los mandos de la nave. Pero no todos dormían. Un repelente niño gafotas observaba mis maniobras a mi espalda.
-- Si corregimos el rumbo a 260º Norte e incrementamos la velocidad a 900.000 match aprovecharemos el empuje  gravitacional de esa estrella gigante roja y a través de un agujero de gusano recortaremos la duración de nuestro viaje en un 70%.
Y se puso a pulsar teclas a toda velocidad, sin darme tiempo a detenerlo. Casi me da un soponcio cuando atravesamos las puertas de Tannhauser sin frenar y arañando toda la defensa.
Amarré a aquel pitagorín en la mesa de operaciones, desperté a aquellos aprendices de cirujano y les puse un bisturí en la mano.
--Venga niños. Ahí tenéis.
Pero una vez que a los niños les das permiso para algo pierden todo el interés…
He de reconocer que con la maniobra del mocoso atajamos  un montón y llegamos a destino en un pispás, esa unidad de tiempo que inspiró a Einstein su teoría de la relatividad. Cumpliendo las instrucciones de “Save the pibes” los desembarcamos en un planeta habitado por unas amazonas que convivían con gatos y preparaban rosquillas.
Arranqué los motores. Metí primera. Noté la palanca de cambios un poco pringosa. Aquellos cabrones la habían untado con Loctite. Despegamos (bueno, a mí me costó mucho trabajo despegarme). Sozzap aplastó su nariz todavía llena de gusanitos contra el cristal de la escotilla. A él también le costaba despegarse de aquellos monstruitos que nos decían adiós con sus seis manos y sus treintaiséis dedos.  A medida que nos alejábamos pudimos comprobar que aquella masa verde esmeralda que se agitaba tenía la forma de un enorme corazón palpitante y lleno de vida.

GOOGLE HOMENAJEA A STANISLAW LEM

Pulsa aquí para ver como era el doodle


Como todos sabéis (y el que no lo sepa que disimule) el verdadero autor de los Diarios Estelares fue el maestro Stanislaw Lem. Lo sé, soy un impostor, podéis escupirme a la cara.

Hoy hace 60 años desde que publicó su primer libro Los astronautas. Con tal motivo los chicos de Google le han dedicado su Doodle al escritor polaco. Acompañando a unos dibujillos animados muy simpáticos  podéis recorrer alguno de los universos que tanto nos gustan a Sozzap y a mí. El recorrido de punta a punta de la galaxia no os llevará más de cinco minutos. Cosas del espacio-tiempo.
Os animo a que pulséis en el enlace y veáis como se jugaba con los robots, es sencillo y siempre será más divertido que leerme.



P.S. ¿Sabrá alguien dónde jugar con los doodle antiguos?

martes, noviembre 22, 2011

No leemos, no sumamos, no escuchamos III

No escuchamos
escultura de Baldessari
No escuchamos, no sabemos escuchar.
He vuelto a apuntarme a clases de inglés por enésima vez.  A los españoles no se nos da bien hablar idiomas. Nuestros dirigentes no los dominan y es una de las razones por las que otras potencias nos tienen dominados.
Se habla mucho de las razones por las que se nos dan tan mal los idiomas; que si las películas las vemos dobladas y con ruido de palomitas de fondo; que si tienen poco espacio en los programas educativos; que si el sistema fonológico del español, con pocos sonidos y una gran distancia fonética entre ellos, nos dificulta la comprensión de los sonidos de otras lenguas; que si el español es un idioma tan superior a todos los demás que para qué vamos a aprender otra cosa…

Pero cada vez estoy más convencido de que el problema de fondo es que: NO ESCUCHAMOS.  Prestamos poca atención a lo que dice el otro. Seamos honestos, ninguna atención. Lo único que nos preocupa es captar una o dos palabras de su discurso para colocarles nuestro rollo, ese que tenemos tan bien pensado, que es tan brillante, a ver si lo dejamos con la boca abierta y, a ser posible, sin palabras. El interlocutor sólo sirve para darnos el pie sobre el cual montar nuestro despliegue de genialidades, pero que después se quede calladito y no nos robe protagonismo.

El monólogo es el género teatral ibérico por excelencia. Don Juan tirando de labia y no esperando de Doña Inés otra réplica que un asentimiento de cabeza, y un abrirse de piernas lo más rápido posible. Trato de recordar un diálogo teatral famoso en lengua castellana y no me sale ninguno, esas mariconadas las dejamos para Platón y los griegos. El diálogo es cosa de pusilánimes. No podemos dialogar con terroristas, sería una debilidad. En lugar de dialogar nos encanta dictar ¿HABRÉIS TOMADO  NOTA?, ¿NO? Pues eso.

No escuchamos,  interpretamos. Y seguimos la consigna de los intérpretes: Traduttore=tradittore  (no sabremos idiomas, pero el italiano lo dominamos todos los españoles, de eso presumimos ufanos, ¡gracias, Rafaella!). Cuando aparentamos escuchar, con una pose muy estudiada,  la barbilla apuntalada entre el índice y el pulgar, por un oído nos entra y por el otro nos sale.  Y el mensaje nos sale distorsionado, como en el juego infantil del telegrama, lo repetimos a nuestra manera, lo mejoramos, por supuesto, y lo hacemos irreconocible, ¡cómo no!

Nos horroriza escuchar nuestra voz en una grabación. No es extrañeza, no es pudor, no es vergüenza, es culpabilidad.  No queremos enfrentarnos a la prueba máxima de nuestra estupidez : la voz exterior "extridente", chillona, tartajosa, no se corresponde para nada con nuestra voz interior que creíamos tan armónica y ecualizada, hasta oirla no nos habíamos dado cuenta. Y nos percatamos entonces que  ni siquiera nosotros mismos nos  escuchamos las gilipolleces que decimos. Esas que las escuche el otro.

No escuchamos.

No te escucho.

No sé lo que de verdad quieres

Y parece importarme tan poco...

lunes, noviembre 21, 2011

ABECERDARIO


Wenceslao Tenorio era un bibliotecario metódico y puntilloso en todos los órdenes de la vida. Escogía siempre a sus amantes por riguroso orden alfabético: Ana, Beatriz, Carmen, Dolores, Eva...
Cuando llegó a la Ñ abrazó el celibato por el resto de sus días con el fervor furibundo de un converso.

sábado, noviembre 19, 2011

JORNADA DE REFLEXIÓN

INSTRUCCIONES PARA VOTAR

  1. Coge un sobre vacío.

       2.  Compara las distintas candidaturas


3.  Escoge cuidadosamente el candidato que más te guste



4.  Introduce tu voto en el sobre.


 5.  Ahora sólo tienes que ir a depositarlo en la urna y dejar tu Destino próximo en manos del ganador.



P.S. Aunque en la foto todos los embutidos parecen iguales hay un gran surtido donde escoger:

Hay chorizo de pueblo y longaagoniza. Hay choricillos rojos en ristra y chorizos verdes (sí, un poco verdes sí que están). Hay butifarra catalana, fuet integral, txistorra normal y txistorra picante quetecagas. Hay morcilla de arroz (aunque casi nos dejan sin arroz) y morcilla de compango. Hay sabadiego grasiento, hay mucha cabeza de jabalí y morcón (¿o era morzón?) ibérico que repite mucho.
 Y aunque aquí no sirven mortadella italiana porque está caducada tampoco podemos elegir las salchichas alemanas pero seguro que son las que al final se nos indigestan y acabamos todos comiendo chopped.

viernes, noviembre 11, 2011

DIARIOS ESTELARES: PARADA DE MANTENIMIENTO EN LOS SUELOS DE AJAX

NO ME PISES LO FREGAO



Las pelusas amenazan con devorarnos (y no es una metáfora). Revolotean hambrientas por la cápsula como dientes de león, esa flor terrícola empeñada en contrariar la ley de la gravedad con su insoportable levedad..
Todos los viernes pasa por nuestra estación espacial  doña Engracia Impoluta  a limpiar la nave. Después de dirigir una mirada rencorosa hacia Sozzap, se dirige muy digna hacia el armario de la lejía. Se calza sus dedos anchotes en  los guantes de goma con el desafiante gesto de un proctólogo, sin olvidarse jamás de dar ese latigazo con el látex que es siempre el preludio del dolor.

Mientras está en la nave ella toma el mando como hacen los prácticos cuando los petroleros tienen que entrar en puerto. Sozzap y yo nos sentamos acurrucados en el sofá ergonómico, presos del pánico, con los pies en el aire para que barra debajo.  Pobre del que ose bajar un pie, porque armada con el palo de la escoba es tan  temible y  precisa como un samurai practicando  Kendo. Al menor asomo de rebelión, si abandonamos nuestro lugar de confinamiento,  nos atiza con el mango en las costillas atajando el tumulto con más eficacia que una brigada de antidisturbios.  Su arsenal de armas químicas es inagotable,  lo rocía todo con amoníaco al que aparentemente es inmune;  mientras que con los vapores el rostro de Sozzap adquiere una coloración tornasolada ella inspira tan ricamente como si se columpiara en un jardín de rosas.  Tiene la teoría de que el salfumán es bueno para todo y en alguna ocasión la pillé rellenando con ese desinfectante los botes de polvos de talco que reserva Sozzap para esas ocasiones especiales en las que requiere los servicios de un ama muy maternal.

Doña Engracia es también una fanática del AirWick. Los tiene de todas las fragancias y  tamaños, en su armarito acumula recambios suficientes para transformar una granja de cerdos en una fábrica de Chanel 5. Y tiene la manía de pegarlos en los lugares más insospechados, el interior de la nevera o  en medio de la pantalla de plasma –es porque no ven ustedes más que guarradas –se justifica. Dentro de los condones encontramos a veces bolitas de naftalina. Sozzap, por pereza, no las quita nunca, dice que aparte de la placentera sensación de castigo le pone mucho  la vaharada de alcanfor que le atufa las narices en cada embestida. Además está convencido de que es el único espermicida eficaz para él.  Yo apruebo esta conducta, no puedo ni imaginar que sería del universo mundo si Sozzap tuviera descendencia.

Cuando la señora Engracia le da cera al piso saltan todas las alarmas de la estación espacial. No sólo nos obliga a caminar con dos pañitos en los pies para dar brillo al pavimento sino que como a la semana que viene detecte que se nos ha olvidado una sola vez utilizarlos es muy capaz de encerarnos el estómago. Si hemos sido malos nos aplica el método Netol: nos abofetea con los dos guantes a la vez; luego fricciona y estira de los mofletes hasta que tenemos las mejillas de un trompetista jubilado: lo que se dice unos buenos mejillones.

Doña Engracia canta siempre mientras trabaja. Acostumbrado como estoy a la voz de Sozzap escucharla resulta una experiencia tóxica aunque no mortal. De vez en cuando, en medio de la canción clava la fregona en el suelo  e improvisa unos pasitos de baile. Cuando está muy crecida coge la fregona con las dos manos y se marca un poquito de claqué. Las paredes de titanio de la nave tiemblan  y  se resquebrajan.  Todos los sismógrafos del Universo recogen de cuando en cuando unas inexplicables oscilaciones; ya sabéis a que se deben. Estos arrebatos artísticos suelen coincidir en el tiempo con las sisas que detectamos en la botella de Chinchón del mueble-bar.

Cuando acaba su tarea, doña Engracia se despide con un gruñido, una nueva mirada de profundo desprecio hacia Sozzap  y, al salir,  un vistazo en derredor antes de declarar:     –Espero encontrarlo todo la semana que viene tal como lo dejé, de lo contrario tendré que esterilizar TODA la nave –. Y recalca TODA sin parar de clavar sus ojos en nuestras encogidas partes. Después atraviesa la compuerta de salida con gran  dificultad, forzando el metal que se dilata  a su paso, protestando quejumbroso,  como el esfínter de un estreñido. En el espacio exterior, en el muelle de atraque,  la aguarda armado de paciencia su diminuto marido montado en un sidecar. Se monta y los vemos partir escorados.  Lentamente, su silueta se recorta a lo lejos en el horizonte eclipsando con suavidad la luz roja de la estrella Aldebarán. No entendí la causa del llanto en los ojos de Sozzap hasta que sentí correr las lágrimas por mis propias mejillas. La imagen de una pareja, por grotesca que sea, abrazándose bajo el palio de la luz crepuscular es de un romanticismo insoportable.



No os perdáis a Wenarto, un castizo que se atreve con "La Menegilda" y con todo lo que le echen.

domingo, noviembre 06, 2011

No leemos, no sumamos, no escuchamos II

NO SUMAMOS

Make every child count.
Advertising Agency: 141 Sercon, Mumbai, India
Creative Directors:
Rajiv Menon, Uday Patwardhan
Art Director: Deepak Khapare
Copywriter: Sandesh Parkar

No sumamos, no sabemos sumar. nos da pereza sumar.
El ciudadano no se complica en sumar, paga y calla, pierde el control sobre su cartera como pierde el control de su vida. ¿Has sumado tus gastos de hoy? ¿Podrías decir lo que suman tus gastos del mes? Si has respondido SÍ eres realmente un ser único, una especie en vías de extinción. La adicción a la adición no es la droga de moda precisamente. Nos ahorramos el esfuerzo mental del cálculo, odiamos las matemáticas desde pequeños. Somos capaces de realizar en nuestro trabajo los cálculos precisos para poner un satélite en órbita pero cuando vamos a pagar la cuenta del supermercado no tenemos ni puta idea de lo que van a cobrarnos. Esperamos a que la cajera del Mercadona nos azote la Visa a la cara para reconocer que tenemos que descambiar el Jabugo 5Jotas por el Chopped 5Chicharrones.

Tampoco suma el alcalde,el ministro, el gobernante; confía en que otro lo hará por él, pero ese otro delega en otro, que a su vez delega en otro que es, al final, el que siempre se  equivoca. La única aritmética que entiende el político es la aritmética electoral. Sólo usan el más para decir "Y tú más". Jamás suman pero, si los dejan, sustraen todo lo que pueden.

No suma el empresario. Nada le importan los sumandos, tan sólo le importa el resultado. Cuantos más dígitos mejor. En un juego cromagnon de ver quién la tiene más grande, se salta las sumas obsesionado en multiplicar los beneficios. Y su codicia le conduce a veces a multiplicarlo todo por cero.

No suman los economistas,  ni quienes dirigen los Bancos Centrales,  ni siquiera los Masters del Universo se entretienen en sumar, ¿para qué perder el tiempo? lo suyo es el vértigo del crecimiento exponencial, la magia de los números imaginarios. Capital es un nombre no contable, se empeñan en medirlo, en describirlo, proclaman dogmas del tipo: Los mercados no precisan normas porque se regulan ellos solos, y celebran un juicio sumarísimo contra todo aquel que ose contradecirles. No saben sumar riesgos, no supieron sumar las consecuencias de su ignorancia y no esperemos que a-suman ni sus errores de cálculo ni sus responsabilidades.
La culpa es nuestra porque les dejamos que  consumen todos estos atropellos.
No sumamos.
Si lo hiciéramos, sabríamos que nosotros somos más que ellos.

Resumo:

Lo peor de todo es
que he perdido la cuenta
desde la última vez
que tú y yo nos sumamos.


domingo, octubre 30, 2011

DIARIOS ESTELARES: CRÓNICAS UCRÓNICAS

Cuando murió Fidel todo cambió en la isla.
Lo primero que cambió fue la gente. De la noche a la mañana los mulatos descamisados que paseaban por el Malecón con garbo sandunguero se transformaron en atildados ejecutivos encorbatados, con rasgos japoneses, palidez escandinava  y acento de Serrano,  que se dirigían con ritmo estresado  a sus despachos.
Todas las aduladoras jineteras se habían hecho miembros del Ejército de Salvación, cambiaron los tangas y los mini-minishorts por trajes-chaqueta abotonados hasta la nariz. Sin embargo, conservaron el hábito de atosigar a los viajeros, si bien ahora para hacer proselitismo de todo tipo de abstinencias.
Los paladares se transformaron en lujosos restaurantes de diseño donde se podía pasar hambre a precios de escándalo.
El paraíso antillano era ahora un paraíso fiscal. Los yanquis arribaban a sus playas en sus yates, en sus barcos, en sus balsas, hasta en jacuzzis recauchutados, tan cargados de dólares que casi zozobraban, al borde del naufragio. Trataban de evadir capitales, ponerlos a salvo de la insaciable presión fiscal del gobierno socialdemócrata que aterrorizaba Washington.  Las todopoderosas  ONG’s  controlaban Wall Street y  amenazaban con confiscar hasta el último céntimo de las grandes fortunas.
El turismo seguía siendo la primera industria nacional. Los viajeros  descendían de los aviones pertrechados con sus gorros de lana, ansiosos por alcanzar el telesilla y deslizarse loma abajo por un paisaje nevado de abetos y coníferas. El cambio climático había invertido el sentido de la Corriente del Golfo y  ahora en las canchas de béisbol se podía practicar hockey sobre hielo al aire libre.
Guantánamo se pobló de jubilados americanos vestidos con chándals naranja que correteaban por el resort gastándose bromas pesadas, con capuchas, perros, y mucha orina.
La estación espacial de Cabo Cañaveral  se trasladó a Cuba, no porque poner en  órbita un cohete sea más fácil cuanto más cerca nos encontremos del ecuador, sino porque las mujeres de los astronautas descubrieron que en las peluquerías de la Habana la laca era mucho más barata y los cardados les salían por cuatro pesos.
Este era el motivo por el que Sozzap y yo nos encontrábamos repostando en el Caribe.  Nos habían contratado como tripulación de una flamante nave que acababa de fletar el Ente Cubano del Aerospacio, la RosaMari I. El diseño de nuestro fuselaje era pura aerodinamia, construido con retales de viejos carros americanos de los años 50, y si Werner von Braun levantase la cabeza se habría emocionado al contemplar el sistema propulsor hecho a base del carburador reciclado de una vieja guagua.
Cuando murió Fidel todo cambió en Cuba. Todo… menos la falta de libertad y democracia.
Ahora nadie canta.
Ahora nadie baila.

Un grupo de disidentes, hartos del clima que se respiraba en la isla decidió boicotear nuestro lanzamiento inaugural. Saltando las barreras de seguridad nos rodearon.
Vladimiro Bakunín un veterano secuestrador con un máster en Rapto, Violación y Tortura por la Universidad de Trípoli me apuntó con un plátano por la espalda.  Yo, como buen adicto al porno, sé que un mulato bien armado puede hacerte mucho daño,  así que opuse poca resistencia y nos dejamos arrastrar a la sala de mandos.
Vladimiro, clavándome el plátano en las costillas, gritó: ¡ARRANCA!
– ¿Dónde vamos? –le pregunté.
– ¡A Cuba!
–Pero, si ya estamos en Cuba –le repliqué.
–Esto ya no es Cuba  –sentenció lacónico.
La gente se apelotonó en la nave.  Acostumbrados a ir apretujados en las guaguas, los camellos y los metrobuses, encontraron el módulo espacial francamente espacioso.  Se acomodaron lo mejor que pudieron, aunque aquello parecía el camarote del camarada Marx.  Sozzap quedó aplastado entre la escotilla, los generosos pechos de una matrona y los glúteos rotundos de una bailarina del Tropicana. En esta postura no tardó en conciliar un  sueño plácido, el muy ruin, dejándome solo ante el peligro.  A mí me tocaron en suerte los juanetes de un octogenario que me pateaba la nariz. ¡Cuando nos dijeron que en este viaje  íbamos a disfrutar de los “Cayos” del Caribe creí que me esperaba otra cosa!
¡ARRANCA! –volvió a gritar Vladimiro.
Pulsé  el botón de ignición. Nada. Volví a apretar el botón. Nada. Un mozalbete muy mañoso se agachó debajo del volante y practicó un puente. El motor ronroneó. Ronroneó como nunca había oído ronronear  a un motor. Debía de ser porque los ingenieros habían suplido el combustible de oxígeno líquido (muy escaso por culpa del bloqueo) con Havana 7. Majestuosamente, nos elevamos surcando el cielo del trópico dejando un rastro de rosado algodón de azúcar.
Pusimos rumbo a un pequeño asteroide que orbitaba en torno a una estrella muy soleada. Cuando desembarcamos del RosaMari I y los pioneros cubanos pusieron pie en aquella tierra de promisión sintieron el impulso de bautizarla como Nueva Cuba. Para saciar la nostalgia de la patria que habían perdido decidieron vaciar los depósitos de la nave y celebrar una fiesta. Por fortuna pude convencerlos de que no se bebiesen también la reserva de carburante si no,  jamás habríamos podido volver a despegar.
Nos despidieron con aquella fiesta de fundación que terminó como suele acabar toda fiesta cubana, ¡con una tremenda resaca  al día siguiente! Mientras los hombres amanecimos tirados por la playa, las mujeres, que parecen tener una tolerancia al alcohol sorprendente, ya habían empezado a trabajar y habían montado una cooperativa cigarrera. Sozzap, fascinado, con la boca abierta y cayéndosele la baba,  contemplaba como las isleñas liaban los puros enrollando las hojas de tabaco apoyándolas en  los muslos desnudos y remataban la labor con la saliva de sus labios jugosos. Aunque trató con todas sus armas de convicción de que le vendieran dos docenas de aquellos muslos, al final tuvo que conformarse con un par de cajas de habanos.
Despegamos con mucha prisa, porque un huracán amenazaba con desguazarnos la astronave.  Con una lagrimilla en los ojos contemplé como poco a poco Nueva Cuba se empequeñecía. Creí que las lágrimas las provocaba la emoción hasta que vi el enorme puro que se estaba fumando Sozzap.  Lo malo no es que el extractor de humos esté estropeado, lo malo no es que la atmósfera de oxígeno puro esté a punto de inflamarse. Lo peor es que Sozzap acaba de prender una barbacoa para asarse un puerco.

miércoles, octubre 26, 2011

No leemos, no sumamos, no escuchamos.

I
NO LEEMOS


No leemos. Nos da pereza leer.
Quizás tenga la culpa Internet, nos hemos malacostumbrado a aceptar los larguísimos contratos de las descargas de programas sin saber a que verrugosa novia troyana le estábamos dando el SíQuiero. Ponemos una simple X; firmamos como si fuéramos analfabetos.
Acatamos todo lo que se nos presenta a la firma con la sumisión con la que aceptamos las lentejas de manos de nuestra madre, y rubricamos noimportaqué, lo mismo una renuncia a los derechos de primogenitura, que un contrato de trabajo en blanco, que una hipoteca sobre un cuarto de libra de nuestro hígado, que refrendamos una Constitución que jamás hemos leído (y que también refrendamos aunque no se nos deje leer siquiera). Signamos y nos persignamos.
En mi vida laboral he dado a firmar miles de documentos. En más de veinte años fueron menos de diez personas las que se molestaron en leer el contrato antes de estampar su firma. ¡Eran todos unos frikis! El resto firmaron sin rechistar, aun con la sospecha, con el convencimiento íntimo de que les estaban tangando. Por suerte para ellos no nos aprovechamos lo suficiente de su ciega obediencia y todavía les dejamos algo de sangre en las venas.
Tuve un compañero, un hombre honesto en nuestro mundo de perros que, tras un desengaño comercial , optó por jamás comercializar nada sin leer antes  todas las cláusulas. Así descubrió que, en un seguro de vida, o por mejor decir, un seguro de muerte, la única persona que tenía derecho a reclamar el cobro de la indemnización era el pobre difunto. Nadie se percató antes del error de redacción, ni quien dictó las torticeras cláusulas, ni  las autoridades que autorizaron, ni los vendedores que vendieron, ni los compradores que compraron: ¡Porque ninguno leyó! Como las personas que tenían que pagar las indemnizaciones en caso de deceso tampoco leyeron, las apenadas familias cobraron los seguros, aunque nadie tuvo que venir del Mas Allá para reclamar lo suyo.

No leemos lo que compramos. No leemos lo que vendemos. Ponemos una cruz en la casilla. Decimos Amén a todo. A unos se nos exige que consigamos el mayor número de cruces, y como premio recibimos cruces que nos colgarán del pecho, que nos pesarán como plomo en el pecho mientras enseñamos  orgullosos las muescas de nuestro revólver. Los otros, los crucificados,  no aprenden a leer en las nubes la tormenta que va a caer.

Pero aún es peor.
No leemos. NO SABEMOS LEER.
Ni el amor en los ojos que nos miraron,
ni el desamor en los ojos que nos evitan esquivos.



jueves, octubre 20, 2011

LÍNEAS FÉRREAS


Jugueteó con el ticket amarillo entre los dedos. “Líneas férreas del Mar Norte …” Sonrió con desgana.
Para líneas férreas las de un bando militar, o las de una sentencia de muerte, o las de un diagnóstico atroz, o las de un despido indecoroso, improcedente, impertinente, impresentable, inoportuno…
Líneas férreas como las del comunicado de un desahucio. Líneas férreas como las de una encíclica furibunda condenando al fuego eterno las conductas más inocentes. Líneas ferréas como las que forman los catecismos, las ordenanzas militares, las homilías furibundas, incendiarias.
Líneas férreas como las inscripciones en los brazos de los judíos. ARBEIT MACHT FREI. ¿Hay líneas más férreas que las de esta frase?
Volvió a releer el oficio. Alguien había ametrallado aquellas letras sobre papel timbrado.
En unas pocas líneas el juzgado le comunicaba que le retiraban la custodia de su hijo. Eran sólo unas pocas líneas férreas, que abrasaron sus ojos como plomo candente.