miércoles, octubre 29, 2014

Odisea: Primer borrador.



Háblame, Musa, de aquel varón que contempló desde la orilla de Ítaca alejarse a la cóncava nave sobre el violáceo ponto y vio encogerse la silueta de su amada hasta fundir en un punto su  hermosura con la  brillante Aurora de rosáceos dedos que sirve de telón al horizonte.

¡Oh, diosa, hija de Zeus! Cuéntanos cómo se atormentó cada noche imaginándola manoseada por una tripulación transformada en una piara de cerdos libidinosos. Cómo sufrió creyéndola en brazos de un gigante de un solo ojo o restañando las heridas de un hermoso Aquiles rubio y moribundo; temeroso y siempre angustiado de que ella probara el fruto del loto, ese que hace germinar el olvido en el corazón y aniquila por siempre todo deseo de regreso.  

¡Insensato varón! ¡Él, que tanto presumía de astucia y era el más necio de los hombres! Pobre náufrago en tierra que a la luz de la luna habría de tejer una urdimbre de celos, una celada de araña, para al día siguiente destejerla y, con aquel hilo de sospecha y mala baba, volver a tramar la trama de una nueva historia que poner por escrito.
Así mil y una noches torturado por el desvelo de los célibes, por el tormento de los ignorados.
Así mil y un días, dejándose la vista y la vida en cada línea hasta quedarse ciego.

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muy amable e hiperbólico el halago.

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  2. Perlita.23/11/14

    Me encanta esta Penélope. Me encantan sus escritos. Un abrazo.

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  3. Si me llamara Penélope me daría mucha vergüenza.
    Un abrazo, Perlita.

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