jueves, enero 18, 2007

Los sellos falsos



Lunnis
Originally uploaded by Dragonfly Rs.


Entre los distintas facciones en que se fragmentó el movimiento anarquista a finales del siglo XX destaca por su originalidad un pequeño grupo de lunáticos que inspirados en el dogma “toda tasa es una tasa”, pretendían socavar las bases del estado capitalista negándose a pagar cualquier impuesto. Como en el fondo eran hombres de orden , no demasiado intrépidos y temerosos de ir a la cárcel, encontraron un acto subversivo que lograba conciliar su espíritu revolucionario y les garantizaba una cierta impunidad tranquilizadora.
Se dedicaban a burlar al servicio de Correos, enviándose la correspondencia franqueada con sellos falsificados. Por un lado atentaban contra una de las instituciones del “Estado Opresor”, por otro el timbre aunque de un importe ridículo no dejaba de ser un impuesto, y finalmente lo ínfimo de la estafa les eximía de una persecución judicial severa.
Aunque la meta primaria era que el envío postal alcanzase destino sin llenar las arcas de Hacienda, pronto rivalizaron en demostrar su audacia y sentido del humor en el diseño del motivo filatélico, la perfección tipográfica, el esmero en la impresión, etc.

Monsieur Josep Papillon alcanzó la dirección de la sección francesa de defraudadores de “La Poste” gracias a una carta destinada al Presidente de la República, timbrada con una etiqueta de quesito de “La vaca que rie”. La hazaña, convenientemente aireada por un cuñado suyo que trabaja en el diario “Liberation” obtuvo mucha divulgación internacional lo que motivó un ascenso en la popularidad y consideración de Monsieur Papillon y contribuyó a su éxito electoral al frente de la asociación.
Este reconocimiento, sin embargo, no le libró de las críticas de los puristas de la asociación internacional que juzgaban el método empleado como poco ortodoxo, pues defendían la doctrina de que el sello, aunque falso debía ser una creación original y su elaboración artesana.
Especialmente airado se mostró Mister Joseph Butterfly cuyo mayor mérito consistía en remitir, al propio Papa, una misiva timbrada con un autorretrato que mostraba a Butterfly inyectándose heroína en el peor water de Escocia. Había sido diseñada con tanto esmero y pericia que un inspector postal poco advertido había confundido la miniatura con un cuadro flamenco de Brueghel el Viejo.
Giusseppe Farfalle era un representante de la rama más radical de esta corriente. Hombre minucioso y concienzudo se empleó durante muchos años en alcanzar la perfección en la imitación de los sellos oficiales. Hizo mil pruebas hasta lograr imitar el papel, su textura, rigidez, el brillo patinado de las estampillas, el carteo, es decir el pequeño ruido que hace el sello cuando se sujeta entre dos dedos y se golpea con el otro. Probó miles de colas hasta encontrar una lo suficientemente repugnante como para recordar el sabor de la original. Diseñó miles de artilugios hasta hallar uno que troquelase los bordes de un modo idéntico a las perforaciones del sello auténtico.
Fruto de tantos años de dedicación además de una ceguera que le obligaba a utilizar constantemente una lupa enorme para poder ver, fue su nombramiento como cofrade mayor en la Hermandad del Francobollo Falso, máxima distinción entre los falsos filatélicos.
Exhibió ante una congregación de expertos el resultado de tantos lustros de trabajo. Sujetó delicadamente, por una esquina, el falso ayudándose con unas pinzas. Hizo lo propio con un ejemplar auténtico de la misma serie y valor faccial. Se lo mostró a la admirada concurrencia.
Una inoportuna corriente de aire arrancó los sellos de la precaria sujeción de las pinzas. Los dos sellos revolotearon como mariposas enamoradas. Giusseppe Farfalle los recogió del suelo con lágrimas en los ojos. Ni él mismo podría, nunca, distinguir cual de los dos era su obra.
Los sellos de los Lunnis son verdaderos y los fotografió Dragonfly

12 comentarios:

  1. Este, hum, ¿?, glups... ¡qué monos! ¿no?

    ResponderEliminar
  2. Anónimo19/1/07

    ¿tiene eso algo que ver con que a partir de ahora podremos diseñarnos los sellos nosotros? lo oí hace dos días por la radio...me encanta el diseño, y dibujar, pero esto me da una pereza...

    ResponderEliminar
  3. mia moore, por lo temprano de tu comentario me parece que cuando lo hiciste sólo estaban colgados los Lunnis y aún no había pegado el relato. Los Lunnis son un horror a mi el que me llevaba a la cama con gracia era Casimiro.

    nancicomansi, como tenga uno que hacerse sus propios sellos ya podéis echarme una mano tú y mia moore porque soy incapaz de hacer la O con un canuto. ¿Escuchas la radio el 28 de Diciembre o cuando dices dos días quieres decir dos días?

    ResponderEliminar
  4. Anónimo19/1/07

    Pues... tienes razón!! ipod hay a patadas pero lo de cambiarse las vidas por una semana.... ya veremos jeje Todavía no la he llamado pero el iPod sigue en su cajita..

    Gracias... si no te importa te haré un link para leerte todo otro día con más calma.

    ResponderEliminar
  5. Anónimo19/1/07

    El delincuente más reincidente es el matasellos y sin embargo siempre queda impune. No es justo.(Ni siquiera aunque mate sellos falsos).

    ResponderEliminar
  6. Anónimo19/1/07

    ¡Madre del amor hermoso! Eres buenísimo. Qué placer leerte, de verdad.

    (besos admirados)

    ResponderEliminar
  7. Anónimo19/1/07

    Que bueno Pazzos!!!, bessoss
    te escribiré una carta y verás on que sello!!

    ResponderEliminar
  8. La historia es preciosa...
    Pero un Francobolista nunca hubiera imitado un auténtico..la gracia es imitar en las formas para dinamitar en los mensajes.

    ResponderEliminar
  9. Anónimo19/1/07

    Me encantan los sellos, aún sigo usándolos,
    Me encantan estas historias de anarquistas de s´lón, maquinando mini revoluciones pret.a.pórter

    ResponderEliminar
  10. sandrokas, bienvenida. Gracias por el link. Tu historia del Ipod me recuerda una serie de Marsillach "La señora Garcia se confiesa" en la que un autor teatral veía como la censura le obligaba a añadir al título de su obra "La honradez recompensada" un "La honradez recompensada, siempre, en España". Ya me contarás que haces con el Ipod.

    mandarina, nunca había pensado en el matasellos como un asesino en serie. Buena observación.

    sintagma, ... (...=silencio embarazoso y sonrojado)

    laonza, volveré a la condena de mirar en mi buzón cada día, con el ansia de esperar esa carta, y ese sello.

    adulter, tienes toda la razón, los que se dedican a la filatelia distinguen entre los sellos falsos y los inventados. Los inventados son mucho más divertidos y tienen que haber circulado y colársela a Correos para tener valor. Os recomiendo el blog de Peluche donde hay varios ejemplos muy ingeniosos.

    detective, otra reflexión de un anarquista de sillón:
    Entre todos los sabores que el hombre ha creado, pocos son tan desagradables como el de la goma de los sellos de correos. Durante los años de mi infancia creía que lo que proporcionaba a los timbres este regusto tan amargo era la imagen de Franco impresa en su reverso. Pasó el tiempo, llegó la democracia y cambiaron tantas y tantas cosas. Sin embargo, por alguna razón que no alcanzo a comprender, cuando mojo con saliva un sello de Juan Carlos I: ¡El sabor sigue siendo igual de repugnante!

    ResponderEliminar
  11. Jodo, que idea mas buena. Ahora mismo me pongo manos a la obra.

    ResponderEliminar
  12. Una historia sorprendente

    ResponderEliminar