martes, septiembre 19, 2006

El síndrome de Diógenes


Hemos visto muchas veces en los telediarios como personas, casi siempre ancianos, se empeñan en acumular basura en sus casas, incapaces de desprenderse de nada, hasta el punto de que, al final, casi no pueden ni entrar en sus viviendas.
A veces pienso que nos pasa lo mismo, acumulamos recuerdos y nostalgias en nuestra memoria hasta el punto de llegar a saturarla. (La mía de apenas unos bytes se llena enseguida)
Cuando llegamos a este punto en el que no nos cabe más pero somos incapaces de tirar nada, nos anclamos a los saberes que hemos ido recopilando desde pequeños y nos aferramos a ellos resistiéndonos con uñas y dientes a todo cambio. De ahí nuestro rechazo a que Plutón sea expulsado como planeta, pues nos altera el más inalterable de los órdenes, el orden cósmico y eso nos perturba. Como perturbaron en su día las afirmaciones de Galileo.
Nos hemos amueblado, poco a poco, con una visión del mundo que nos resulta cómoda, incapaces de realizar el esfuerzo por conocer nuevas cosas, de explorar nuevos senderos.
Ha llegado el momento de la necesaria mudanza, de un expurgo higiénico, de tirar los muebles por la ventana y que corra el aire fresco. De poner en cuestión todas nuestras convicciones y abrir los ojos de nuevo.
De lo contrario, acabaremos durmiendo en el rellano.

3 comentarios:

  1. Anónimo19/9/06

    Gracias Pazos.
    Cada vez me gustan más tus comentarios sobre cosas reales, y, desde luego el día que pidas mi identidad, te enviaré fotocopia del DNI.
    ¡tienes razón! nosotros aun no tenemos "Diógenes"( no se sabe) me refiero al modus-vivendis.
    Pero claro, claro ( en el alma) o debo decir interior simplemente.
    Tengo, clavados muy bien recuerdos
    que tal vez entorpecen mi tranquilidad. (Recuerda lo del juicio).
    Quizá un día habra mi ventana y grite:
    esto y esto ¡fuera!.
    Es muy posible...
    Loreto.

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  2. Me gusta tu blog. Felicidades
    Quizá no podemos hacer que lo que esté dentro vuelva a salir, pero igual podemos darle un lustre diferente, que cada recuerdo y cada vivencia y cada lo que sea que nos marca, nos define, adopte una forma beneficiosa para quienes somos en realidad...
    Pero sí, a veces siento que mi cabeza necesita un "reseteado" completo...

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  3. Pa fuera telarañas.

    Gracias, Estefanía, por tu visita y tu sugerencia. Quizás tengas razón y no haya que tomar la radical medida de resetear y formatear el disco duro. Tal vez baste con defragmentarlo y recolocar los archivos hasta dejar espacio libre.

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