miércoles, septiembre 13, 2006

Tardes de pan con algo


Gracias a un giro de la fortuna y a la tan de moda entre las empresas "conciliación de la vida familiar" (como si a estas alturas de la película uno pudiera reconciliarse con la familia) he conseguido un traslado que me ha permitido recuperar uno de esos placeres de la vida que creía perdido para siempre: la merienda.
Tras años de comer a las milquinientas he podido disfrutar del gustazo de devorar un bocadillo a media tarde y con ello revivir aquellos momentos de la infancia. Aquellos enormes bocadillos de chorizo Revilla, de chocolate Nestlé (nada de lujos, sin almendras que éramos familia numerosa), aquellas rebanadas de foagrás Apis, de Tulipán con azúcar, de Nocilla (del nacimiento de mi hermano sólo recuerdo que fue la primera vez que probé la Nocilla). O los más extravagantes, el riquísimo bocata de plátanos o el más empalagoso de leche condensada.
Desgraciadamente uno ya no es el que era y acojonado con las campañas de los medios que dicen que el colesterol puede convertir tu sangre en pomada he desterrado del menú la Nocilla y el Tulipán. No así el de leche condensada (la Lechera, por supuesto, aunque un tubo de dentífrico sustituye a la lata blanca), mejorado y ampliado porque he añadido unas onzas de chocolate puro en un desesperado intento de suicidio hipercalórico.
También se han sofisticado los gustos y el bocadillo de jamón serrano y queso ha derivado en dos recetas, una fría y otra caliente:
Filadelfia, magro de cerdo Apis (sigo fiel, sí), y pimiento morrón de lata
vs
Pimiento natural frito y lascas de parmesano fundidas bajo crujiente de cecina al microondas.
Bueno, os dejo que empiezan en la tele "Las aventuras de Fofó y el señor Chinarro"
Y tú ¿Qué merendabas?

8 comentarios:

  1. chusco pan con cuatro cuadritos de chocolate con leche neslé...
    gracias por tu visita, sigo viajando...

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  2. Je, yo que soy de la generación de los Chiripitifláuticos, merendaba quesito el Caserío.

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  3. Maite, y la rabia que daba cuando se rompía el cuadradito fuera de la línea.

    Joaquín, bienvenido. ¿Quién no se ha pegado una etiqueta del caserio en la frente? Ni el Caserio, ni la vaca que rie (Que buen nombre) se habrían vendido lo mismo sin la etiqueta triangular. En ella radica el exito mundial del quesito.

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  4. Anónimo3/10/06

    magdalenas la bella easo con chocolate la herminia, y los consejos de elena francis con las noticias de vietnam; nostalgia la mínima. Lo único que no he podido mejorar son las noticias. Me gusta tu blog.

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  5. Bienvenido usuario anónimo, ¿Llevaban cromos con dibujos de Pinón las tabletas de La herminia o era en otro chocolate? ¡Qué palo enterarse de que Elena Francis con aquella sintonía inolvidable era en realidad un tío!

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  6. Hola pazzos, a mí me encantaba merendar bocadillos de membrillo o de tulipán con azúcar. He pasado un rato muy agradable leyendo tu blog y en este post, pensando en los dibujos y series que solía ver entonces en la tele. Saludos.

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  7. Angeline, gracias por tu dulce comentario. Me pase cinco meses de mi vida merendando, por culpa de una dieta médica, membrillo con queso de Burgos. No añoro ni el uno, ni el otro.

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  8. Lo mío eran los Bucaneros. Me parecían repugnantes y hacía un esfuerzo sobrehumano para acabármelos, pero los de la Bimbo tenían esas malditas colecciones de cromos inacabables. Aún guardo -como no hacerlo después de tanto esfuerzo gastronómico- los álbumes de "El porqué de las cosas". ¿Será por eso que nos llaman la generación escéptica? ¿Por qué será?

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